Mientras regresábamos pasamos por varias fincas, todas ellas con su empacadora, y demás instalaciones, como los talleres, donde trabajaba Iván. Todas las fincas contaban con un pequeño pueblo donde vivían los trabajadores que así lo querían, otros, como Iván preferían vivir en Puerto Armuelles, Chiquita les proporcionaba alojamiento en las fincas.

El tren ademas de recoger las bananas, también llevaba a los niños a la escuela, y a los trabajadores a las distintas fincas y en la época de Chiquita los fertilizantes llegaban en barco, también era tarea del tren distribuirlo por las diferentes fincas. Ahora mismo, no queda nada de toda esa infraestructura, ni siquiera restos de las vías. De camino a Puerto Armuelles donde íbamos a almorzar pasamos por al lado de la fabrica de cajas, que ahora esta convertida en un almacén, unos días después de mi paso por allí sufrió un incendio, como el resto de las instalaciones la falta de uso y mantenimiento le han pasado factura.

Después de almorzar nos fuimos a lo que fue el edificio de administración de Chiquita bananas. Da pena ver como un edificio como ese se ha dejado perder.

Después nos dirigimos al muelle, o lo que queda de el, dado el estado en el que esta, tuvimos que pedir permiso a los guardas para entrar. Es aquí donde se pueden ver los únicos restos de la vía férrea que quedan.

En la barandilla de la derecha, a mitad de camino nos encontramos con este pelícano.

Que esta tan acostumbrado a la gente que dejó que me acercara lo suficiente.

Un poco mas adelante, el muelle se ensancha, aquí la vía se desdoblaba, y estaban las oficinas del muelle y las cocinas.

Justo enfrente amarraban los barcos para cargarlos y descargarlos.

Ahora mismo solo amarran las barcas de algunos pescadores.

Era en esta zona donde se llevaban a cabo las tareas de carga y descarga.

Y también es aquí donde en peor estado esta el muelle.

Sobre esta estructura es donde se apoyaban las cuatro maquinas que servían para meter las cajas de bananas a las bodegas de los barcos.

Después nos fuimos a una cantina que hay cerca, desde donde se tiene una magnifica vista del muelle.

Mientra estábamos allí, se hizo la hora en la que en tiempos de Chiquita cambiaba el turno, no me resulto difícil imaginar la cantidad de gente entrando y saliendo del muelle, cosa de 200 personas por turno. Algunos de ellos aprovechaban para poner algún sedal, en algunas ocasiones conseguían un buen pellizco con la pesca.

Da coraje ver el estado en que esta todo, y es fácil visualizar lo que fue. Primero Chiquita, que desapareció unos años antes de terminar su concesión de explotación, y después los dirigentes de la cooperativa que se formó y la usaron para lucrarse, llevaron a esta zona al estado en el que esté actualmente.

Hay en marcha un proyecto para retomar las explotaciones bananeras. Según nos comentó Iván, “Del Monte” que era el cliente principal de la cooperativa, y ahora y para este proyecto se ha renombrado como Banapiña esta iniciando estudios agronómicos y económicos para reactivar la producción de bananas y piñas en la zona.