Fabio no tuvo mucha suerte, pues al poco de tumbarse en la hamaca llegaron el resto de los socios de la granja y hubo que comenzar a trabajar, hoy no venia el técnico del patronato de nutrición por lo que el trabajo debieron decidirlo ellos, así que optaron por chapear la parcela de café de bajura que tienen plantada, se trata de limpiar la parcela, de malas hierbas, por supuesto con el machete (es la herramienta principal, lo mismo cortas una palmera que pelas un mango) .

La vegetación en el trópico es algo que crece sin mesura, por lo que al comenzar había que imaginarse donde estaban las plantas, una vez encontradas las hileras no fue muy difícil hacer el trabajo, y aunque unos días antes ya había tenido el «gusto» de manejar el machete, esta mañana me di una panzada a dar machetazos, y he de decir que es una herramienta que funciona muy bien, por lo menos con esta vegetación que es bastante blanda.

Empezando la faena, buscando las plantas de café.

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Una vez encontrada la hilera, se nota la maestría de los veteranos.

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Y aunque la vegetación es alta, el machete se va apoderando de ella.

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Esta nublado y no da el sol, el calor aquí es algo sofocante, y con la humedad se suda a mares, por lo que de vez en cuando hay que respirar un poco.

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Se me ocurrió dejarle la cámara a Ursinia, y con la ayuda de Indira no perdió la ocasión de hacerme alguna foto, parece que me defiendo bien, en cada estaca hay una planta de café.

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Se nota la veteranía, yo voy acelerado y Santiago lo hace fácil.

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Otra de Ursinia, aquí me pillaron en pie.

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En un mano llevábamos el machete, y en lo otra un palo con el que ir apartando la «hierba», de vez en cuando hay que reponerlo, pues se lleva algún que otro corte.

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Ursinia seguía con la cámara y haciendo de las suyas, esta fue durante una pausa para tomar café.

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Poco después Fabio, Ursinia y yo nos retiramos cuando nos llamó Indira que había preparado la comida, pero antes hubo que encerrar las cabras, Indira viene con una.

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Y Ursinia con el resto.

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Y después a comer, en esta ocasión arroz, con guandú, y «carne», es el centro de las palmeras, se puede comer crudo o cocinado, y esta muy sabroso de ambas formas. Después de la comida yo me baje hacia Caricho, Indira me lleno la mochila de mangos, pues ellos se quedaron un rato mas.

No debí hacerlo mal del todo, pues Fabio dijo que cuatro libras de la primera cosecha tenían que ser para mi.